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Todo lo que no


¿Qué coño te representa?2016
04
Jul

¿Qué coño te representa?

Como cada año, tras el Orgullo se alzan voces que se lamentan porque no se sienten representados en tan magno evento. Y yo también me lamento, porque a estas alturas de la vida haya tanta gente que no ha entendido nada ni de lo que es una manifestación, ni de lo que es una celebración, ni de lo que es el orgullo en general, ni de lo que es la libertad, ni la más remota idea de la historia de aquello que critican.

Por Diego Manuel Béjar


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Oh, vaya... así que hay quien se lamenta de que a la manifestación vaya gente que no es discreta. Que alborota, hace ruido (sonoro y visual) con apariencias discordantes con lo heteronormativo... Y hay gente que le ofende, porque no le representa, y porque no es forma de reivindicar... En definitiva, hay gente que no ha entendido nada de nada. Pero que no cunda el pánico, que aquí estoy yo para explicar las cosas...

«El Orgullo no me representa»

Vale, de acuerdo. El Orgullo no te representa. ¿Y a mí qué me cuentas? Quiero decir: ¿en qué momento se metió en tu loca cabecita la disparatada idea de que el Orgullo tenía que representarte? A ver si lo entiendes: el Orgullo no es algo que tenga que representarte, y al mismo tiempo es algo que te representa. Te guste o no, es así. Porque, si no, ¿qué coño te representa?

Del más de un millón de personas que van al Orgullo de Madrid, ninguna va a representarte. Cada asistente va en exclusiva representación de sí mismo, de la manera que libremente decide. Exactamente igual que podrías hacer tú. Y ninguno de ellos va a representarte porque tú eres tú: si no te sientes representado es porque no has ido, así de simple. Es como lo de qué fue primero, si el huevo o la gallina. ¿No vas al Orgullo porque no te representa, o no te representa porque no vas? Y ojo, no te confundas: nadie te obliga a ir. Pero si no vas, luego no te extrañes de no sentirte representado, porque sería como buscarte en las fotos de una fiesta a la que no has ido.

Además, ¿por qué dices que no te representa? En el 99% de las ocasiones en las que alguien se lamenta de que el Orgullo no le representa, ineludiblemente hay un tufillo a plumofobia y homofobia interiorizada al poner especial énfasis en la gente que va travestida o semidesnuda. ¿De verdad vas a intentar convencer a alguien de cómo hay que pedir respeto y derechos cuando no eres capaz de respetar a quien no es como tú? El colectivo LGTB no es una masa uniforme. La heterosexualidad tampoco: a nadie se le ocurre reprochar a su madre la imagen que da Yola Berrocal de las mujeres. Una persona heterosexual podría moverse perfectamente en distintas escalas que irían de monja de clausura a Yola Berrocal, de hípster a gótico o de tronista de Telecinco a presidente de Canadá, por decir algo. Si es imposible ver como una única identidad la heterosexualidad, ¿cómo puedes ni siquiera esperar que la suma de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales, Intergénero y Queers sea una única identidad en la que cada uno de sus individuos representa al resto? Por fuerza, cada uno tendrá que identificarse consigo mismo y con un poco de suerte encontrará gente con la que tenga ciertas afinidades. En el Orgullo hay casi tantas identidades como personas. ¿Que no te representa? ¡Claro que no te representa! No te representa, y al mismo tiempo por supuesto que sí. Evidentemente a mí como hombre cisgénero gay con un problema de sobrepeso (prefiero la palabra oso) no me representa de manera directa una lesbiana de pelo teñido, ni una transexual, ni una prostituta, ni un asexual, ni un leather, ni una travesti (bueno, a lo mejor la travesti un poquito sí, porque uno tiene su pasado), ni el político que sostiene la pancarta para hacerse la foto, ni el activista que agita la bandera celebrando otro año más de duro trabajo… Nadie se siente representado simultáneamente por esas distintas identidades que son solo una minúscula muestra de lo que puedes encontrar en el Orgullo. Porque, aunque daría para tema aparte si una manifestación debe representar a nadie o simplemente ser una reivindicación, en todo caso con lo que tendrías que sentirte identificado no es con cada uno de los asistentes, ni mucho menos con el que más distante te quieras considerar, sino con la suma. Porque ser LGTB es formar parte de un colectivo en el que se puede ser lo que uno quiera. Porque el Orgullo, si tiene que representar a alguien, no es a ti ni a mí, sino al propio colectivo LGTB, que es una suma de cientos, si no miles de identidades.

«Pero… ¿por qué ir disfrazados o medio desnudos?»

El colectivo LGTB no sería tal si no aceptara y celebrara tantísima diversidad en la que cada uno tiene sus propias preferencias y prioridades. Y a lo mejor para ti es importantísimo tener un aspecto heteronormativo: ir vestido «normal», comportarte de manera «normal», y no molestar demasiado. Vale, perfecto, eso forma parte de la diversidad que estoy defendiendo. Pero ni es ni tiene por qué ser el patrón por el que se rijan los demás. Acéptalo. Es tan sencillo como que hay personas para las que es más importante ir disfrazado, aunque… ¿disfrazado de qué? ¿De mujer? Oye, ¿y si ese hombretón en realidad es una mujer con cuerpo de hombre y es precisamente este día el único en todo el año que se permite ser ella misma? ¿De ángel? Pues a lo mejor está representando la libertad que siente. ¿Y esa en pelotas? Tal vez esté expresando y reivindicando su propia sexualidad. ¿Y el chulazo semidesnudo que quiere que le hagan fotos? Pues oye, no es mi rollo, pero el hedonismo también es una identidad.

Es muy simple. Si alguien quiere ir disfrazado, es su libertad. Incluso cuando ese disfraz sea un prejuicio tuyo, y donde tú ves un disfraz otros ven una forma de expresarse. A lo mejor tú harías las cosas de otra manera: ¡hazlo! Si te quitas las gafas de criticar y te pones las gafas de ver te darás cuenta de que realmente la gente «disfrazada» no solo no es un problema, sino que además es una minoría. La manifestación arranca con varios cientos de metros en los que hay miles de personas con las que seguro que te podrías identificar si no estuvieras mirando lo que otros te señalan con el dedo.

«No me parece una forma correcta de reivindicar las cosas», también conocida como «Así no se puede pedir respeto»

Bien, veamos: yo soy de Asturias y nací a principios de los 70. Esto significa que cuando era pequeño viví la crisis del sector naval y para mí la forma «normal» de reivindicar las cosas es cortar una autopista con una barricada de neumáticos ardiendo. Para mí manifestación es llamas de varios metros de altura y una densa nube de humo negro y tóxico. Yo crecí con la convicción de que una manifestación no termina hasta que terminas de dar esquinazo a los policías nacionales que te persiguen y te disparan con pelotas de goma. Y recuerdo con cariño el día que celebré tener que abandonar el colegio porque un bote de humo se había colado en la clase. Así que, por favor, no me vengas a explicar que hay una forma «normal» de reivindicar.

La Historia está para aprender de ella y no cometer los mismos errores. Y resulta que lo que ahora algunos eruditos intentan explicarnos sobre cómo deberíamos manifestarnos es lo que ya se hacía a finales de los años 60. Porque sí, en Estados Unidos, en los años 60, se hacían manifestaciones. Entonces, ¿por qué solo se cuentan las manifestaciones a partir de Stonewall? Muy sencillo: porque las primeras manifestaciones eran heteronormativas. En las primeras manifestaciones antes de ir te daban una octavilla con el código de vestuario: hombres vestidos con traje y corbata, cara afeitada y pelo corto y aseado; mujeres con falda, nada de pantalones, y recatadas. Pancartas pidiendo derechos pero respetuosas y no agresivas, en ocasiones suplicando compasión ante el enfermo homosexual. Estaba prohibido incluso cogerse de la mano. Y nada de hacer ruido: la protesta en silencio y dando círculos perfectamente organizados en fila. Si no cumplías las normas, se te invitaba a abandonar la manifestación. ¿Resultado? Repercusión nula. Nada de eso impidió que siguiera siendo ilegal servir alcohol a homosexuales o vestir con menos de tres prendas acordes con tu género. Lo que viene a ser una mierda pinchada en un palo. ¿Cuándo se empezó a escuchar a los homosexuales? En las revueltas de Stonewall, esas que se conmemoran en el Orgullo. Unas revueltas violentas (tampoco tanto), de enfrentamiento directo a la Policía, surgidas en un bar gestionado por la mafia, y capitaneadas por travestis y transexuales. Porque mientras la gente que vestía «normal» y se portaba «normal» agachaba la cabeza intentando que no les ficharan esa vez y que nadie se enterara, las travestis y transexuales dieron la cara por ti, por mí y por ellas. Lo mismo pasó en la primera manifestación en España (Barcelona, 1977), en la que travestis y transexuales eran bien visibles en la cabecera y también fueron de las primeras en recibir los palos de la policía. Así que si las travestis y transexuales siguen dando la cara por todos, nadie te pide que les hagas la ola, pero al menos respeta que todo lo que puedes disfrutar ahora es consecuencia directa de esa actitud. Porque, si ahora es más fácil dar la cara, es porque ellas llevan décadas dándola (y en muchas ocasiones, de paso, partiéndosela para cubrir sus heridas con maquillaje y orgullo).

Y, además, el fallo de las manifestaciones anteriores a Stonewall es que, en cualquier manifestación, el primer objetivo es hacer ruido y molestar. Sea el Orgullo o una huelga de controladores aéreos. Porque si los controladores aéreos no molestaran cuando se ponen en huelga y todo el mundo se acuerda de sus difuntos, si en lugar de eso se manifestaran en silencio en sus horas libres en una sala del aeropuerto, ellos tampoco habrían conseguido absolutamente nada. Molestar es la clave para hacerse ver y hacerse oir. Así de simple.

«Por eso no nos respetan»

Perdona, pero aquí tenemos un problema nacional de falta de lógica. Hay una cuestión de causa y efecto que tiene por fuerza un orden cronológico: primero la causa y luego el efecto. Y no, no nos discriminan por manifestarnos así; nos manifestamos porque nos discriminan, y nos manifestamos de esta manera porque además queremos que se nos oiga. ¿Recuerdas lo que acabo de contar de las manifestaciones de los años 60 de las que nadie habla porque es como si no hubieran existido? Son la prueba de que primero fue la homofobia, luego vino la respuesta respetuosa a la que nadie hizo caso, y finalmente la respuesta incómoda que empezó a cambiar las cosas. De hecho, si la homofobia se ha hecho tan fuerte es porque tardó mucho tiempo en obtener una respuesta incómoda.

Además, como miembro del colectivo, primero prefiero respetarme a mí mismo a que me respeten los demás. Creo en mí lo suficiente como para importarme bien poco obtener tu respeto. Para mí lo importante es que no podría respetarme si me viera diciendo a los demás cómo deben de vestirse y comportarse a la hora de representarse a sí mismos.

Pero vayamos más allá: supongamos que hubiera consenso para «discriminar» las conductas que no te representan (al margen de que el que no te representen a ti no quita que sí representen a otros). Entre los que se quejan de no sentirse representados, parece que el consenso sería prohibir el acceso a travestis, como si no fueran parte de la sociedad, como si no dieran la cara más que nadie por estar más expuestas, como si no se hubieran ganado a pulso un respeto al menos dentro del colectivo. ¿Pero cuál sería el límite? Un hombre musculado no me representa, porque yo soy un oso y no me gusta que la gente me confunda con un vigoréxico. Claro que yo, como oso, tampoco representaría a alguien con criterios alimenticios más sanos. ¿Tienes tatuaje? Entonces tendríamos que ver qué imagen da del colectivo según qué tatuajes y si estos están permitidos o no. ¿Y las barbas? ¿Te representan los señores con barba? Si eres lesbiana es bastante probable que no. ¿El resultado? Que al final a la manifestación no iría ni Leticia Sabater.

«Hay que ver la imagen que damos»

La imagen que damos es la de un grupo de gente muy grande, unido y sobre todo diverso. Una suma de identidades exigiendo en conjunto, y no individualmente, igualdad de derechos.

Cierto es que hay gente que lo que ve es lo anecdótico. Gente que, no seamos ingenuos, ve lo que quiere ver. En el caso del homófobo, se aferrará a lo molesto del Orgullo para criticarlo, pero no te dejes engañar: ya era homófobo antes de ver nada y lo está utilizando como un pretexto, no como un argumento. Nadie se cree un «Yo respeto a los homosexuales, pero el otro día vi homosexuales divirtiéndose con pelucas en la calle y por eso tengo que darte una paliza que te vas a cagar». Ese «argumento» no se sostiene. También podríamos señalar como cómplices a los medios de comunicación que destacan más el torso desnudo y la pluma que los cientos de metros de recorrido de gente de todas las edades con pancartas reivindicativas. No les culpo, lo primero siempre queda mejor en la foto. Pero hay una cosa que está muy clara: la culpa es siempre de quien tiene el prejuicio.

Si te molesta que haya gente que no entiende que el Orgullo es una suma de identidades, y que lo que te representa no es cada una de ellas sino el ser parte, de una o de otra manera, de la suma de todas ellas, no cargues contra quien ejerce con plena libertad su derecho a expresarse, manifestarse, vestirse y comportarse como pacíficamente le viene en gana, sino contra el que no es capaz de entenderlo. A lo mejor, solo hace falta que se lo expliquen. O tal vez, simplemente, es un imbécil.



Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.


Fotos

Acerca de Diego Manuel Béjar

Diego Manuel Béjar Diego Manuel Béjar es un emprendedor altamente relacionado con Internet, autor del portal Chueca.com y actualmente director de Looping Media (Geomundos.com, UniversoGay.com, Stonewall, Punto en Boca...). Autor de la novela Cómo seducir a un hetero. Está considerado como uno de Los 100 gays del año 2000 (revista Zero, 2001) y uno de Los 25 gays con más poder (diario El Mundo, 2006). Puedes saber más sobre él en su web.

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Excelente artìculo- respuesta Diego a tantx comentario y post que ultimamente se estuvo viendo por las redes, muchx gay y les cis heteronormativo, que critican a TODXS, incluyendo la famosa frase "es que van niñxs", vamos que parecen màs asalariadxs de Opus que pertenecientes al colectivo, mucha homo, lesbo, bi, transfobia dentro de nosotrxs mismxs, que a mi entender es la peor, cada quien como dices se representa a si mismx, pero el Orgullo ha de encontrarnos unidxs en la reividicaciòn de Derechos, por lxs que no pueden hacerlo, por todo lo que falta, porque somos diferentes, y que viva la diversidad!, porque a las personas trans aùn se las patologiza, inclusive en muchos lugares con una ley de identidad que les obliga a depender de un diagnòstico, o a hormonizarse, o a "castrarse", o se les ponen palos en la rueda para quienes sì quieren hacerlo,... porque aùn hay muchxs compañerxs que no ven salida y toman la decisiòn de quitarse la vida, porque a muchxs se les asesina sòlo por SER, por el genocidio contra las mujeres trans y travestis que sucede lamentablemente en todos lados, el Orgullo LGBTIQ, y no quiero dejar a nadie afuera, es una manifestaciòn reivindicativa, de lucha, colorida como la bandera arcoiris, diversa, y quien asì no lo vea, puede quedarse en casa, otrxs pondràn el pecho para que disfrute luego de lo conseguido, por quienes no le representan claro, solo por no vestir como "se debe",... les debemos mucho a las mujeres trans, y al decir trans incluyo, travestis, transexuales, transgèneros, y quienes somos LGB cis, desde nuestro privilegio, deberìamos replantearnos el porquè sus Derechos aùn no son LA prioridad, hay mucha tela para cortar sobre este tema, no soy trans, por lo tanto no puedo ser voz de ellas/os y de quienes no se sienten dentro del binario, pero bueno, se dice por ahì que "divide y venceràs", el RESPETO empieza x cada unx de nosotrxs hacia nuestrxs compañerxs y respetar a cada quien como quiera expresarse.y como es.

Por monicabujan - 05/07/2016 17:42

Gran articulo, hace tiempo no leia algo asi, Yo mismo a veces me mando a callar con el tema Orgullo Gay, porque uno se cansa de ir contra los mismos prejuicios, y son demasiados lo que se ofenden con el evento dentro de nuestro colectivo, mas que nada por comprar los prejuicios de otros y segundo por no haber pisado nunca el evento,
Como dijiste lo trans son los primeros en poner la cara, y a como vamos, son los últimos a lo que se respeta, y se da su derechos.

Por manuel26_tw - 06/07/2016 18:43


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