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Solución a la polémica por la pancarta del Orgullo y el PP2016
29
Jun

Solución a la polémica por la pancarta del Orgullo y el PP

Me encanta el argumento de que quien lucha contra la discriminación no puede discriminar a quien le está discriminando. Sobre todo porque quien lo dice no se da cuenta de que es precisamente él (o ella) quien tiene el problema de razonamiento.

Por Diego Manuel Béjar


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Hay polémica y gran revuelo en general porque se ha «vetado» al PP en la pancarta de la manifestación del Orgullo. Ojo, se les ha vetado en la pancarta, no en la manifestación a la que puede ir cualquiera (por cierto, yo voy). Aunque se ha premiado e invitado a una persona concreta del PP (Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid), precisamente por haberse salido un poco de la línea general de su propio partido, en términos generales el PP está vetado como institución a la hora de estar en la pancarta de una manifestación que, no lo olvidemos, es por los derechos del colectivo LGTB. Por si queda alguna duda, ya os digo que me parece de lo más correcto (y mucho más justificado que lo de Masterchef).

Cuando en la cabecera de una manifestación (cualquiera) van políticos, no van en representación de la sociedad, sino porque están expresando un compromiso con las reivindicaciones de dicha manifestación. Si no se suscribe ese compromiso, no tiene sentido y va contra la propia manifestación. Sería una incoherencia de manual. Los políticos que van en la cabecera no se deciden por si los han votado más o menos gente, sino porque los partidos que representan secundan las reivindicaciones de la manifestación. Creo que ese debería ser el punto de partida y es bastante fácil de entender. Por supuesto, habrá quien lo vea de otra manera, pero esa persona no habrá entendido nada de lo que significa una manifestación. Por si acaso, se lo explico: una manifestación no es una fiesta. Si fuera una fiesta, no solo estarían invitados políticos del PP, sino que tratándose de una fiesta gay en Madrid probablemente la habrían organizado afiliados al partido y amigos de dichos políticos. Poderoso caballero es don dinero.

Partiendo de esa premisa, no me cabe la menor duda de que el PP será bien recibido en la cabecera de la manifestación cuando tenga un compromiso claro con la comunidad LGTB. El que se invitara a Cristina Cifuentes al tiempo que se veta al partido no es una incoherencia, sino la demostración de que el colectivo sabe reconocer y premiar los pasos «en la buena dirección». Pero el caso es que el PP no retiró su propio recurso contra el matrimonio igualitario (que finalmente fue rechazado por el Tribunal Constitucional), ni condena las expresiones homófobas y tránsfobas de sus miembros electos ni de líderes religiosos (salvo que sean musulmanes, entonces sí). Al fin y al cabo, en la pancarta van comunistas, y hace un siglo los comunistas no eran gayfriendly precisamente. La diferencia entre ellos y el PP es que los comunistas españoles cambiaron sus políticas al respecto. ¿Qué le impide al PP hacer lo mismo? Es una pregunta retórica, claro, puede haber mil respuestas pero la esencia de todas es que si no lo hacen es porque no quieren, o no les conviene, o las dos cosas. Y porque perderían votos. Porque PSOE y Podemos perderían votos si se mostraran homófobos de repente, pero el PP los perdería si hiciera precisamente lo contrario. Lamentablemente, a estas alturas en las que se habla de homofobia y comunismo, los defensores del PP suelen encallar en un «y tú más» en el que justifican las acciones actuales de su partido con lo que hacían otros hace un siglo, en lugar de valorar cuánto han cambiado unos y otros. Y te dicen que homófobos los hay en todas partes. Por supuesto (y por desgracia) que los hay. ¡Por eso nos manifestamos! Pero un partido (ni siquiera el PP) no puede hacerse responsable de todos sus votantes. Tampoco utilizarlos como escudo, por supuesto. De lo que sí que debe hacerse responsable es de sus líderes electos, y de sus acciones y decisiones como partido.

Evidentemente, aunque ya lo dije antes, esto no significa que estén vetados los votantes del PP ni sus políticos. A la manifestación puede ir cualquiera, vote, vista o viva como quiera. Incluso si no vota y no se viste (lo de que no viva ya sería pasarse). Hay gente que cuando se pone a la defensiva hay que decírselo todo muy clarito, así que lo aclaro al máximo: aquí de lo que estamos hablando no es de ir a la manifestación, que puede ir cualquiera, sino de estar en la pancarta de cabecera como representante de un partido político, y de algo tan simple como que en la cabecera de una manifestación en la que hay una serie de reivindicaciones no puede estar representado un partido que no las secunda de manera clara. ¿Tan difícil de entender es? El tema no es si el partido se llama así o asá, o si su líder tiene barba y camina rápido, es tan simple (simplísimo) como si el partido secunda las reivindicaciones cuya pancarta pretende sostener o simplemente quiere hacerse la foto para luego hacer lo contrario a lo que se reivindicaba y luego negarlo mostrando la instantánea. Ni siquiera es un tema contra el PP: los de Vox y Falange Española de las JONS, entre otros, también estarían vetados, pero no han tenido la paranoia de «exigir» estar en la manifestación.

Como en este punto habrá alguien (del PP) que saque a relucir la boda de Maroto, me adelanto y respondo: ir a una boda entre hombres no te convierte en gayfriendly, y menos convierte a tu partido cuando vas a título personal. Yo también he ido a misas (funerales y alguna boda, por si alguien quiere saberlo) y no por ello tengo una opinión favorable hacia la iglesia ni dejo de ser ateo, simplemente iba por respeto a la «víctima» de la ceremonia. Es decir, que iba por la persona, «a pesar de». Exactamente igual que pasó con la boda de Maroto. Rajoy fue a esa boda, pero si le preguntas su «firme convicción» al respecto de la boda, ya sabes cuál es la respuesta. Lo más positivo que te dirá es que es su amigo, que respeta a su amigo... ¿pero qué opina del colectivo y del matrimonio igualitario en general cuando no se trata de sus amigos? Vale, es otra pregunta retórica.

Y ahora mi solución, que me he vuelto un blando y últimamente en lugar de quejarme aporto soluciones que nadie me pide, a nadie le interesan y jamás se realizan. Si yo hubiera sido la FELGTB (que no lo soy, y hablo solo en nombre de mí mismo y a veces ni eso) lo hubiera llevado al extremo. Porque soy un extremista, todo el mundo lo sabe. Yo sí hubiera aceptado que vinieran políticos del PP a la pancarta de cabecera, pero el texto de la pancarta sería algo tipo «Exigimos al Gobierno medidas institucionales claras contra la homofobia, bifobia y transfobia en el año de la bisexualidad. “Peras y manzanas” también son matrimonio y pueden adoptar frutitas».

No me digáis que no sería maravillosamente malvado. Cuando les hicieran la foto, quedarían retratados.



Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.


Fotos

Acerca de Diego Manuel Béjar

Diego Manuel Béjar Diego Manuel Béjar es un emprendedor altamente relacionado con Internet, autor del portal Chueca.com y actualmente director de Looping Media (Geomundos.com, UniversoGay.com, Stonewall, Punto en Boca...). Autor de la novela Cómo seducir a un hetero. Está considerado como uno de Los 100 gays del año 2000 (revista Zero, 2001) y uno de Los 25 gays con más poder (diario El Mundo, 2006). Puedes saber más sobre él en su web.

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